martes 25 de agosto de 2009

EL LUCKY-3- REVOLOTEANDO POR EL HABITAT


En cualquier profesión, la experiencia es un grado. En el oficio de camarero, el ser veterano casi podría compararse a la obtención de galones militares.

Eddy, al que cariñosamente todos llamamos “papi”, es genéticamente camarero, aunque también trabajó de peón de albañil, fontanero, picapedrero, recolector de fruta, etc. No obstante, el ser camarero lo lleva en la sangre, a pesar del resto de oficios. Sirviendo mesas des de los ocho años, cuando vino a nuestros lares procedente de un pequeño pueblo de Granada, y en la actualidad pasados los sesenta, ha vivido los avatares de su oficio con toda intensidad. Simpático y encantador, señor donde los haya, educado y sensible, es ante todo juerguista y vividor.

Ha trabajado en los mejores restaurantes de Cataluña, guardando especial recuerdo del Cap Sa Sal, situado en Bagur (Costa Brava).

- El mejor restaurante de todos. Allí conocí a Kirk Douglas, a Charlton Heston, Rock Hudson, Silvia Coscina... Había que conservar muy bien las formas. Vestido siempre de etiqueta, con smoking blanco en verano, llevando incluso guantes. No sabes la sensación que daba las gotas de sudor recorriéndote la espalda

Y si Nando sirvió a Jordi Pujol, Eddy sirvió al mismísimo rey Juan Carlos I en una de esas cenas de gala celebradas en el palacete Albeniz, en una visita oficial de los monarcas a Barcelona, o a Josep Tarradellas, el primer presidente de la Generalitat catalana, de quien por cierto, guarda muy mal recuerdo.
- Demostró mucho desprecio hacia su personal. En una comida, los mandó a un rincón, para que no estuvieran en medio de los otros comensales.
Por supuesto, siendo un consumado cantamañanas, el alcohol ha hecho mella en él, y aunque en tiempos pasados aguantaba noches eternas bajo los efectos etílicos, en la actualidad verle “pasado de rosca” constituye una visión patética y a la vez estremecedora de como la soledad se adueña de su vida.

Eddy no tiene nada, pero su corazón es enorme. Don Juan empedernido, sus conquistas se cuentan a cientos. Casado y separado, ya abuelo, ha ganado dinero a mansalva y ha despilfarrado a manos llenas. Vive re-alquilado en una habitación en casa de su hermano pero según él:

- La vida me está devolviendo todo lo que yo le he dado.
Eddy es uno de los camareros de la ciudad que más años lleva en el oficio. Y se siente muy orgulloso de ello. Realmente tiene dominada la profesión, pues sabe vender perfectamente los platos de pescado o marisco de más calidad cuando conviene, y a al cliente que conviene. Siempre servicial, lo hemos echado mucho de menos este último mes. Tuvo una infección urinaria que lo dejó absolutamente KO, pero hay que reconocer que el reposo forzado ha sido muy aleccionador, de cara a sus demasiado frecuentes dosis de alcohol.

Nunca ha dudado en ayudar a los demás, y todos le apreciamos enormemente. Sin embargo no ocurre lo mismo con Emy.

Llegó a des de Santo Domingo a España con su familia hace unos diez años y es la persona que lleva más tiempo en la plantilla. Su carácter es distante, y un rictus de amargura se entrevé en sus facciones. Sabe como escaquearse en los momentos más álgidos del servicio, y suele darle a la copa, si algún comensal ha dejado una botella medio llena.

Su iniciativa es escasa, y su compañerismo nulo. Ha tenido altibajos con todos los empleados activos y pretéritos. No obstante, está altamente considerada por Toni, lo que saca de quicio a Vicky que no comprende la actitud de su marido.

Los encantos de Emy son escasos, y saca partido de su cuerpo a base de mini-faldas y camisas o jerseis escotados, sin tener inconveniente en llevar a veces pantalones ajustados, lo que permite ver en primera fila su ropa interior, incluso con el uniforme de servicio.

Ningún empleado habla bien de ella y todos estamos deseando que se vaya cuanto antes, lo que va a ocurrir dentro de pocos días, al nombrarla el jefe encargada de su nuevo restaurante.

- El lunes cuando ya no esté, vamos a abrir una botella de cava – me comentó Vicky hace unos días.

- Pero que sea del bueno, muy bueno – dije yo – pues el acontecimiento vale la pena.
- Ya lo creo que será bueno – respondió Vicky.

Las dos mujeres se quieren... a matar como se puede comprobar. Es una situación de visceralidad absoluta, y que Toni no ha tenido nunca la menor intención de liquidar, puesto que ello le permite mantener un “extraño pique” con su mujer.

Los inicios de esta situación se remontan al año pasado. Al poco de entrar yo, Vicky....
P.S. Ei, coleguillas de blog, que no me he olvidado de vosotros, pero con estos calores, la musas andaban de vacaciones. Pronto más...

domingo 9 de agosto de 2009

EL LUCKY-3 – HABITAT NATURAL (continuación) (V)


Si la excentricidad caracteriza a los cocineros, el temple sería la definición perfecta para los camareros, aunque ello no se avenga con las camareras. Su trabajo de servir es, en muchas ocasiones desagradecido, como consecuencia de tener que soportar tanto la vulgaridad y ordinariez de algunos clientes, como sus peticiones, quejas, etc., o por supuesto, su agradecimiento y felicitación.

Prácticamente, cuando un comensal se sienta a la mesa, los camareros ya saben por su aspecto exterior, su indumentaria y la forma de solicitar una mesa, que es lo que van a pedir para saciar su apetito y cual va a ser su comportamiento. Aplicando desconocidas nociones de psicología, obtienen el doctorado en mundología, absolutamente necesario para ejecutar su trabajo.
Nando es el encargado del comedor, y quien controla a los demás camareros, a parte de ser persona de confianza de Toni, realizando por las noches los cierres de caja.

Su aspecto físico podría definirse como “un fideo salido de la sopera”. Alto y delgado, tanto que a veces se le llamaba “el flaco”, de cabello castaño y debido a su delgadez, ojos y labios prominentes, su trato es correcto y amable, en base a una larga experiencia en su vida, a pesar de sus cerca de treinta y ocho años.

Vendedor de casas, dueño de una tienda de pollos a l'ast, administrativo, transportista y un sinfín de empleos más, entre los que se encuentra el de camarero, del que aprendió a base de los muchos extras que realizaba Nando los fines de semana. Incluso estuvo sirviendo al ex presidente de la Generalitat catalana, Jordi Pujol, en una de esas cenas multitudinarias que con frecuencia celebran políticos y partidos, y que necesitan un equipo de camareros de primera.
Si bien no roza la excentricidad de los cocineros, si que también dispone de un caustico sentido del humor, especialmente en momentos de máxima presión:

- Pa havernos matao.

Suele ser esta una de sus frases habituales, aunque algunas salidas no tienen desperdicio, especialmente cuando se trata de niños mal educados debido al consentimiento de sus padres:

- Este niño tiene más cuernos que un saco de caracoles.

Pero si el trabajo se multiplica, y la ayuda es poca por parte de empleados y compañeros es poca, descarga toda su “ira verbal” con un:

- Me cago en to lo que se menea.
Nando se encuentra en todos los frentes, al tener que coordinar tanto a camareros como la salida de los platos, hacer pedidos a los proveedores, y por supuesto, al tener la confianza de Toni, en muchas ocasiones, escuchar sus conversaciones o plantear cuestiones referentes al Lucky 3. Evidentemente su vida familiar se resiente un tanto, pero un buen sueldo, una hipoteca que pagar y una época de crisis hacen que los planteamientos personales queden supeditados a los profesionales.

A Nando no le importa cargar o descargar cajas, colocar botellas de vino en estantes o en la cámara, limpiar mesas, etc. Su carácter decidido y enérgico, pero en nada exigente o intolerante, hacen que tenga que asumir una serie de funciones que en realidad deberían hacer el resto de su compañeros, de lo cual se queja oportunamente, motivando con ello que en más de una ocasión el jefe se haya visto obligado a tomar drásticas medidas al respecto, tal como ocurrió con Gaby.

Procedente de Bolivia, y a pesar de sus treinta años, llevaba tras de si una historia de culebrón televisivo, en apariencia, aunque el paso del tiempo demostró que con su forma de actuar, no resultaba extraño que su vida fuera un “culebrón”.

En principio fue apodada como “la albondiga” aunque al final todos coincidieron en llamarla “tapón de bañera”, tanto por su aspecto físico: bajita y regordeta, de rubio teñido, no excesivamente pulcra en su trabajo, como por su afán de devorar cualquier alimento sobrante de los platos retirados, que estuviera mínimamente en condiciones de ser engullido, o cuidadosamente conservado en papel de aluminio y oportunamente escondido.

A pesar de haber sido advertida en más de una ocasión no cejó en su empeño – a buen seguro debido a la falta de alimentos que sufrió en su infancia - a lo cual se añadió problemas con algunos camareros a la hora del servicio, pues no atendía a sus funciones concretas, sino que se concentraba en las de los demás, y también roces con algunos clientes.

Gaby no se quedó corta en el momento de su despido y acudió a una organización sindical para su asesoramiento. El jefe, que cumplió escrupulosamente con la ley cuando le comunicó su despido, comentó en su momento que esperaba que ninguna empresa o colega le solicitase a él referencias de ella.

Nando hablaba poco de su vida sentimental, a pesar de ser gran conversador y también, cotilla. Pero todos sabíamos que se había casado hacía más o menos un año.. Un jueves, 20 de septiembre del 2007, Yolanda, su esposa, le llamó al restaurante al mediodía, justamente a la hora punta del servicio. A continuación me dijo:

- Marta, tienes que ir a caja. Me voy volando. Empiezo ahora mismo mis quince días de vacaciones.

Su mujer le llamó de camino hacia la clínica. Después de haber pasado un embarazo un tanto complicado, estaba a punto de tener a su hija Imma, quien a la mañana siguiente abría los ojos al mundo.

domingo 2 de agosto de 2009

EL LUCKY-3 – HABITAT NATURAL (IV)


El mes de junio avanzaba con total normalidad. Parecía que no había cambiado de empleo. Con Vicky la relación era fluida y pronto se generó una gran confianza entre nosotras, especialmente en la forma de contemplar el negocio. Su forma de gestionarlo, demasiado supeditada a Toni le daba el margen suficiente para aplicar su estricta meticulosidad con respecto a la imagen del restaurante, su limpieza, su organización, etc., puntos de vista estos poco comprensibles para la plantilla, de cocineros y camareros, que, como en la mayoría de trabajos subalternos, poco conocedores del aspecto contable y económico del mismo, encontraban todo excesivo y criticable.

Mis tres horas diarias y el hecho de no comer con ellos daban poco margen a establecer un trato más cercano. Sin embargo, el fallecimiento de mi madre, y el hecho de encontrarme liberada de las obligaciones que su estancia en la residencia conllevaba, facilitó un cambio de horario, mucho más amplio, beneficioso económicamente y más cercano a mis compañeros.
En mi función de llevar las cuentas, bastante monótona, pero abrumadora apareció de pronto el universo del mundo de la hostelería. Gentes en su mayoría con muchas horas de vuelo, amargas experiencias, intensos devaneos con el alcohol y acostumbrados, a la vez cansados, de horarios de más de doce horas diarias.

Generalmente, los cocineros tienen la particularidad de ser tremendamente extrovertidos, rozando constantemente la excentricidad como consecuencia de su perpetúo trajín con los fogones y de lo que de los mismos se emana: el fuego, el calor, la tensión por la presión del servicio... Un tiempo de permanentemente consagración al infierno, lleno de intensa devoción por las llamas y sus resplandores. Horas en el infinito dedicadas a preparaciones, masas, bases para platos, etc., que los comensales devoran, obviando con el pago de la factura, la suciedad y los restos dejados en platos y cubiertos, que una y mil veces pasan a ser limpiados en beneficio de la pulcritud permanente, y del fuego constante.

Por su personalidad arrolladora, su carácter alegre y jocoso, y por supuesto su toque distinguidamente excéntrico, Rashid, el jefe de cocina, es casi el alma mater del Lucky 3.

No muy alto, moreno, de facciones orientales, no excesivamente angulosas. Su mirada intensa, a través de unos picarones ojos negros. De su figura, una barriga aun no demasiado prominente, destaca de la misma, dándole un toque de “confortabilidad” curioso y a la vez tierno.
Llegó procedente de Marruecos, con vías de irse a Estados Unidos para terminar su carrera de químicas. No obstante, la cocina era su perdición, su sublime obsesión y mientras esperaba papeleo, se puso a trabajar en más de un restaurante por la costa del Maresme, por lo que su carrera de químico se esfumó en la quimera de las cocinas. Con más de veinte años de residencia por nuestros lares y casado con una catalana hace más de ocho, su dominio del catalán y castellano es obvio.

- Tuve que aprender el catalán por cojones, pues todos lo hablaban y yo no les entendía, así que no tuve más remedio.

Amante incondicional de su trabajo, creativo e imaginativo, no deja de tener ciertos histrionismos propios de personas con gran capacidad para la creatividad, por supuesto, teniendo como base lo excéntrico.

- “Tengo fuego.... en la castaña... Francisco Alegre y olé” (1)

Solía ser hasta hace poco, canción habitual, al igual que el sexo, tema impertérrito de conversación, al que el resto de personal masculino de la plantilla se añadía, siendo el femenino obligado espectador, no exento de alguna intervención.

Su forma de andar delata a mis compañeros, cuando se dirigen a la cámara frigorífica, y poco a poco empecé a distinguirlos. Rashid arrastraba los pies, y en muchas ocasiones, sin “dejar de tener fuego en la castaña” recitaba una larga letanía de frases malsonantes propias de la dureza de su oficio, a pesar de haber sido universitario y de tener cierto nivel intelectual, poco cultivado.

Como musulmán escasamente practicante – no come nunca cerdo y tan sólo atiende escrupulosamente el Ramadan – también es radical en sus ideas con respecto al mundo.

- Por Alah, tendría que bajar una bola de fuego y no dejar nada. ¡Este mundo es una mierda!
Comentario que aplicaba a la situación económica, social, política, etc.,

- No es lo mismo ser un parado médico o abogado que un pringado sin estudios. Estos nunca encuentran nada.

Siendo el verano la temporada alta del restaurante, Toni precisaba de personal extra para los festivos. Uno de ellos era Luis, “el del Mercadona”, porqué de lunes a viernes prestaba sus servicios en el supermercado y con el fin de sacar un dinero extra – y de paso su mujer gozaba de la paz de no tenerlo en casa – algunos domingos bajaba al Lucky 3.

Luis, de carácter pacífico y tremendamente enamorado de su mujer, tanto que cada dos horas la llamaba por el móvil diciendo que la echaba de menos y que la quería, lo cual le valió el apelativo de calzonazos: “Pues si la echas de menos, ¿por qué vienes a trabajar, cojones? Quédate en casa y le podrás decir que la quieres todo el rato” , era el comentario de Rashid a tan expresivas e incomprensibles para él muestras de amor, era “victima” del corrosivo sentido del humor del jefe de cocina.

Una vez, Luis cometió el desliz de decir que en cuanto acabara la temporada en el Lucky 3, se iba de vacaciones a S'Agaró, en la Costa Brava. Tal información la aprovechó Rashid al máximo para descargar todo su sarcasmo e ironía:

- Si tu vas a S'Agaró con tu mujer, yo voy con vosotros. Me traigo mi equipo portatil de cocina, me hacéis un rincón en vuestra habitación, y os hago una fideua o solomillo al Roquefort. Me meto con vosotros en la piscina, y cuando tu no estés, no te preocupes que consuelo a tu mujer. No va a estar sola.

Luis se lo creyó y evidentemente se molestó.

- Mira que eres cabrón. Ni se te ocurra.
- ¿No quieres que os cocine un bogavante a la plancha, mientras estáis al sol? Yo con mi equipo de cocina individual, no os dejo ni a sol ni a sombra. Eso si, me baño en la piscina con vosotros para no descuidar a tu mujer, jajajajaja

Y como un moscardón fiel a su zumbido, Rashid no cejaba de incordiar al pobre Luís, al que incluso le pidió que en S'Agaró, le hiciera un sitio en su cama, entre él y su mujer.

Las risas y carcajadas fluian con asiduidad a la hora de la comida con este tema, con la total disconformidad de Luis, que al final no tuvo más remedio que amoldarse a la cuestión.

Las vacaciones de Luis en S'Agaró llegaron. Y Rashid hubiera cumplido su palabra, de no haber sido porqué su periodo vacacional no coincidía con el de Luis, además de no disponer de vehículo. Sin embargo, sin total impunidad, logró averiguar el nombre del hotel de Luis y no se abstuvo de preguntar precios de las habitaciones.
(1). La letra de la frase es: Tengo fuego en la mirada.... refiriéndose con "la castaña" al miembro masculino.

domingo 26 de julio de 2009

ANÁLISIS DE VERANO


Por el título, se puede comprobar fácilmente que no se trata de un nuevo capítulo del Lucky 3, que por supuesto está “in mente”, pero tal como expuse antes de iniciar mi narración, no pretendo en absoluto abandonar mi análisis y mis comentarios con respecto a las siempre distintas e interesantes realidades que nos envuelven.

Seguimos en crisis, y esta no nos va ha abandonar en mucho tiempo. Es más, el “oráculo” prevé tiempos aun peores a partir del otoño y durante el 2010. Inmersos en medio de una tragedia griega, donde todos somos actores, observo con desencanto como la condición humana es sometida a toda clase de manipulaciones y limitaciones, y como curiosamente cada vez son menos los que disponen de un estatus medio para hacer frente a la vida cotidiana, y al desarrollo de la misma en ámbitos como la familia, la educación, la sanidad, etc.

Hace unos días,, un cliente habitual del restaurante me planteó un tema que ciertamente no deja de ser aterrador para la cada vez más escasa libertad del individuo: El Trabajo como bien escaso.
Si nos fijamos cuidadosamente en la situación y niveles de paro actuales, evidentemente notaremos como gracias a una pésima educación en las escuelas, muchos jóvenes decidieron a mediados y finales del los 90 del siglo XX abandonar los estudios y sin “oficio ni beneficio” buscar trabajo , ganar dinero para vivir, o subsistir y divertirse. Sus trabajos, camareros, cocineros, dependientes, construcción, limpieza, etc., en la actualidad son los desempleos que más abundan, en competencia además con los procedentes de los inmigrantes. Da fe de ello los currículums que diariamente dejan en el restaurante, en busca de cualquier trabajo, y con absoluta disponibilidad horaria.

Son trabajos dignos, pero en realidad de escasa categoría, que implican un gran esfuerzo físico , apenas mental y que en algunos momentos fueron medianamente bien remunerados;nadie estaba dispuesto ha hacerlos, debido a la multitud de horas empleadas y escaso tiempo libre.
Ante esta situación, el esfuerzo mental y la base técnica o humanística, ha quedado relegada a algo lejano, arduo, sin interés, insulso, consiguiendo con ello acabar con el espíritu crítico, del que hace tiempo ya comenté. Sin embargo, curiosamente se está estableciendo una extraña criba porqué hay jóvenes que sí terminan sus estudios. Son ambiciosos y pretenden escalar puestos en la sociedad. Son los menos, pero son los que en un futuro no muy lejano disfrutaran de un empleo; es decir, el trabajo será para una clase privilegiada y el resto será sometido a la “esclavitud” , a trabajar más horas por menos dinero, o bien ganar dinero, pero trabajando muchas horas, sin libertad para disfrutar de la vida o de la familia.

Serán personas que apenas sabrán leer, y que desearan con toda intensidad disfrutar de los bienes materiales que el dinero puede ofrecer, a pesar de que ello les endeudará de por vida.
La desaparición de la clase media es un hecho; todos queremos gozar de lo que hacen los ricos, pero muchos han sido ricos porque han conservado sus fortunas, y son elitistas y exclusivistas. Aparentaran socializarse y mantener posturas de igualdad con respecto a la masa, pero en su fuero interno, no se mezclaran con ellos. El mayo del 68 terminó hace mucho tiempo y para nada somos iguales.

Muchos se sorprenden de que la situación actual no desemboque en disturbios y grandes alteraciones del orden público, violencia, por doquier y destrucción. En el caso español, el gobierno evita al máximo esta posibilidad, desoyendo a la CEOE e incentivando de nuevo las subvenciones a los cuatro millones largos de parados, por miedo a perder el poder y los distintos medios que posee para su control.

Pero , y ¿el factor humano? No sabemos quien o quienes planifican nuestro futuro. Por supuesto, no elegimos a nuestros representantes ni al gobierno que nos gobierna. Sutilmente nos viene impuesto, pues la democracia no existe en su esencia, sino en apariencia. No obstante, ¿quien puede controlar el factor humano? Recuerden la teoría del caos: todo puede seguir un curso estratégicamente planificado hasta que una mínima desviación conduce al desastre... no planificado, como en este caso puede ser la mediocridad existente en todos los ámbitos, como consecuencia de esa mala educación señalada al principio de este artículo .

Prueba de ello es el reciente discurso de Barak Obama ante la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, en sus siglas en inglés):

"Tenemos que decirle a nuestros hijos: sí, si eres afroamericano, las posibilidades de crecer entre la delincuencia y las bandas son mayores; sí, si vives en un barrio pobre, te enfrentarás a dificultades que algunos en los barrios residenciales ricos no tienen que sortear. Pero eso no son razones para tener malas notas, eso no son razones para faltar a clase o para abandonar los estudios. ¡Basta de excusas! Nadie ha escrito tu destino por ti. Tu destino está en tus manos. ¡No hay excusas!" (...) "Quiero que aspiren a ser científicos e ingenieros, doctores y maestros, no sólo jugadores de baloncesto o raperos. Quiero que aspiren a ser jueces del Tribunal Supremo o presidentes de Estados Unidos de América", dijo el presidente negro".

Sólo hay que cambiar el color de la piel y aplicar el discurso a todo hijo de vecino. Evidentemente no podrán ser Presidentes de los EE.UU, pero con esfuerzo se puede llegar a ser alguien, digno y respetado. Y la única forma de conseguirlo es con esfuerzo, estudiando, conociendo, aprendiendo, leyendo... rodearse de arte y ciencia, asumir responsabilidades y marcarse retos. Vivir un mundo más espiritual que no se adquiere con dinero. Pero también he de reconocer que lo que expongo es una utopía, y veo con temor el hecho de que el trabajo será un bien escaso. Lamentablemente, nuestra sociedad está demasiado anclada en materialismo para poder llevar a cabo un cambio. Tal vez debemos confiar en el factor humano y alguna generación más.
P.S. Próximo post: continuación del Lucky 3

miércoles 8 de julio de 2009

EL LUCKY-3 – DESCRIPCIÓN (III)


Mis primeros días, casi semanas en el restaurante, fueron como casi todos los principios, de descubrimientos, aunque el hecho de tener a mi madre en una residencia y su posterior proceso terminal y fallecimiento condicionaron sobremanera la percepción que del restaurante tuve durante ese período.

Apenas pasaba tres horas diarias, y mi trato con el resto de compañeros no era lo fluido que es en la actualidad, pues ni siquiera al mediodía comía con ellos.

El local decorado con tonos terrosos, que le dan calidez y elegancia, sin ostentaciones, pero marcando el hecho de tratarse de una marisquería y por lo tanto, de una carta selecta con precios de acuerdo con la misma, es de ambiente agradable, - sin destacar en ello un aspecto comercial o publicitario - ideal para reuniones de negocios o lo más importante, para gentes a quienes les encanta degustar un ágape sin agobios, pagando sin rechistar y en un espacio discreto y adecuado a tal ceremonial.
Las mesas rectangulares, para dos, cuatro y alguna de seis personas. Otras dos o tres circulares, estratégicamente situadas, vestidas todas con mantel blanco, copas, platos, servilletas y cubiertos, y en cada una de ellas, un pequeño adorno floral y una botella de vino, de marca y de mucho precio por supuesto. En las mesas circulares, la botella suele ser magnum y en conjunto, dan un toque de distinción y complementan la decoración de la mesa.

No ocurre lo mismo con los clientes de fin de semana, que verdaderamente desmerecen el entorno, pero afortunadamente no hay coincidencia con los comensales que disponen de tiempo y oportunidad para acudir en un día laborable.
La cocina es grande, pero de distribución un tanto irregular, disponiendo de todos los elementos necesarios para ofrecer una carta de manjares como vieiras al foie, bacalao a la musselina, pescados salvajes al horno, almejas, berberechos, zamburiñas a la plancha, mejillones al vapor o en salsa, y por supuesto, marisco de primera calidad. A todo ello no hay que olvidar un delicioso tapeo, que puede estar compuesto de chipirones fritos, calamares a la romana, chocos a la andaluza, etc., y carnes como solomillos o entrecot de ternera al gusto. Peroel plato estrella de la casa es sin duda alguna: Arroz caldoso con bogavante, al que le sigue una espléndida paella marinera.

Un largo pasillo que en realidad empieza desde la puerta de entrada, donde está situada la caja registradora, pasando lateralmente por el lado izquierdo del comedor, conduce a los servicios y al almacén, donde suele reinar cierto desorden, especialmente por las cajas de vinos habituales en carta, pero que finaliza en la cámara frigorífica, lugar de “reposo” de las viandas y manjares, de frescura innegable.
No obstante, a mano derecha y antes de llegar a tan frío, más bien helado lugar, a mano derecha dos habitáculos más: el despacho-vinacoteca, mi habitual lugar de trabajo y “la zorrera”, es decir, el vestidor donde el personal, tanto cocineros como camareros, cambian su ropa de calle por los distintos uniformes, y viceversa, aunque también es espacio acondicionado como mini-almacen para botellas de agua, latas de refrescos y material higiénico para los servicios, todo debidamente acondicionado.

Tan peculiar nombre dado al vestidor tiene sus motivos, pues si bien mis habituales compañeros de trabajo, -suele haber personal eventual según la temporada - a los que pronto describiré, tienen sus defectos y virtudes como todo ser humano, algunos de ellos se distinguen por su escaso apego a la limpieza corporal, siendo especialmente la podología parte esencial e indiscutible de corriente dejadez, por lo que irremediablemente, tal espacio condensa efluvios epidermicos que en nada tienen que ver con Christian Dior o Channel, pero sí son marca descriptible del concepto de expresionismo abstracto de la limpieza, mucho más cercano al de la noble clase porcina que al del género humano.

Afortunadamente, los dueños del restaurante son estrictos y de un tiempo a esta parte, se ha conseguido establecer un “statu quo” entre algún que otro cocinero o ayudante, y la limpieza para beneficio de ambas partes. No obstante, de tarde en tarde es imposible evitar que “Rexona” les abandone, asqueado de no inculcar en sus mentes ese “savoir faire” por aromas y olores. Y es, en esos momentos, en que un ambientador con potencia de perfume a limón arrasadora, ejerce sus funciones como mediador, e implacablemente, se impone por la fuerza entre tufos y sudores, decorando el espacio con fragancias y buqués... hasta la llegada de una nueva batalla.

Nando, Rashid, Javito, Emy, Gabi, Antonio, Jose, Nis y algunos más forman o han formado parte del elenco estelar, y son los protagonistas absolutos del restaurante, cuyas paredes albergan alegrías y tristezas, soledades y compañías, emociones e impasibilidades... vidas anónimas como las de tantos otros, pero que en realidad constituyen un particular universo dentro del mundo del Lucky 3.

miércoles 1 de julio de 2009

EL LUCKY-3 (II) – VICKY


Mientras me dirigía caminando – no se conducir y consecuentemente no tengo vehículo - hacia la zona marítima, al otro extremo de la ciudad, mi cabeza bullía incesantemente. La perspectiva de tratar de nuevo con una mujer como superior mío no me era para nada halagüeña. Mis dos anteriores “jefas”, la una dueña de una gestoria administrativa y la otra del Semanario Comarcal, dejaron en mi memoria malas experiencias: la primera, haciendo siempre gala de un despotismo exacerbado proviniente de su marcada incultura y la otra de mejor trato, pero de carácter débil y con acentuado desatino en la toma de decisiones.

Siempre he preferido a los hombres como superiores míos. Las mujeres, en muchas ocasiones, utilizan el poder de forma excesivamente imperativa, y más con otras mujeres. Los hombres suelen tener más asumido cualquier rol de cargo directivo o de dueño de un negocio. Toni me lo acababa de confirmar. Hombre de trato correcto, campechano y abierto, de complexión fuerte, “alto, guapo calvo y con gafas” como lo describiría irónicamente, en más de una ocasión Fernando, el encargado del Lucky 3, ofrecía una imagen tranquilizadora, y a la vez, de profundo conocedor del comportamiento de las gentes. Tuve la sensación de que cuando yo fui él iba y venía.

Y llegué por fin a la zona marítima. Mientras buscaba el restaurante observaba el entorno con avidez. Con más de diez años de actividad, era la primera ocasión que visitaba esa zona. No tiene un encanto especial y su estructura es la adecuada para las actividades ludico-deportivas a que estaba destinada. A nivel arquitectónico, nada que destacar, pero si transmite una imagen un tanto bucólica el hecho de contemplar las distintas embarcaciones.

Encontré el Lucky 3 y al entrar vi por primera vez a Vicky, al lado de la caja registradora. Me estaba esperando.

- Buenos días, soy Marta, acabo de hablar con su marido.
- Sí, me ha llamado hace un momento y me ha dicho que bajarías. Ven, vamos a donde tengo los papeles.
Vicky es una mujer de apariencia distante, alta, delgada, con muy bien tipo para su edad, la misma que yo – ¡quien lo tuviera después de haber tenido 2 hijos! – pelo largo, media melena, morena, sin teñir y con un gran dinamismo, fuerza y energía. Viste a la moda y sabe llevarla.

Entramos en un el cuarto o rincón dedicado a oficina, donde entre papeles por todas partes, mesa, sillas y armario de oficina, se encontraba un botellero y una nevera, donde convivían magníficas botellas en cuyo interior se encontraban, y permanecen aún, magníficos caldos. Me gustó la idea de tener en las paredes, tan fascinante y exquisita decoración.

Mientras comentábamos la forma en que llevaban los pagos y las cuentas – generaban mucho efectivo y las facturas de los proveedores se cancelaban de esta forma – su aparente frialdad se convirtió en una gran cordialidad y amabilidad, aunque no dejé de captar su alto nivel de exigencia para con los demás y también consigomisma. Congeniamos inmediatamente, puesto que en ningún caso yo pretendía imponer nada, sino respetar su forma y costumbres. Yo era la recién llegada.

- Con la hoja de caja diaria adjuntamos los pagos que vamos haciendo y así se lo entregamos al gestor, pero claro nos dejamos muchas cosas. -me comentó.

- Yo creo que como podremos pasar la contabilidad al ordenador, no será necesario entregarle las facturas, sino los datos contables – dije – Pero no me importa mantener vuestra forma de llevar las cuentas.

- No, me parece bien tu propuesta, porque es así como se hace.

Tenía un ordenador portátil, pero me comentó que había hablado con el informático para que proporcionara un ordenador nuevo, que también se utilizaría para centralizar las cajas de los otros restaurantes, el Lucky 2 y el 4.

Y así empecé mis primeras tres horas de trabajo en el Lucky 3. Un tanto desconcertada, pero con deseos de trabajar y de aprovechar al máximo el golpe de suerte con que la vida acababa de obsequiarme.

miércoles 24 de junio de 2009

EL LUCKY-3 – COMIENZO (I) INTRODUCCIÓN


Queridos colegas de blog, Que sí que hace tiempo que no me dirijo a Vosotros, que tengo Cuadernos muy abandonado. Pero eso se ha terminado. A partir de ahora, creo que he encontrado la formula y el tiempo para prestar a este espacio, la atención que merece. Y lo voy ha hacer por partida doble, pues continuaré con mis análisis de la actualidad, exponiendo historias y curiosidades y con... un relato.

Ya sabéis que la narrativa nunca ha sido mi fuerte. Sin embargo, he decidido lanzarme a ello, pues tengo un material de primera para hacerlo: mis experiencias en el restaurante donde trabajo.

Así que aquí va el primer capítulo. No se cuantos tendrá, ni si seré capaz de expresar en palabras, todo lo que acontece, pues a veces, gestos y expresiones producidos de forma imprevista, pueden ser una dificultad añadida para redondear la anécdota o la historia. Por ello, vuestra colaboración me será imprescindible: admito sugerencias, comentarios y por supuesto, críticas con el fin de poder mejorar el relato.

Espero que os guste. Hasta muy pronto.